jueves, 12 de noviembre de 2009

Jael Cepeda

Causales interminables

Los ambages están en los pies

adornan el paso para no tocar el suelo

La mancha de sangre es el contraste

divide

y cuando me vacío en gozo

el silencio no me abstiene

murmura el tono callado de mi piel

Los olores de la humedad resurgen desbordantes

agónicos en formas

El tiempo divide latente

no hay una palabra

ni preludio que se asome a la ventana

Vagas en mi creer cuando te manifiestas

siendo la paz de una utopía muerta

Sagaz se afila para enterrar un antes por haber prisa

En silencio

el tiempo está presto

Él desborde inquisidor tiene torrente

fluye injerto a una idea

vaga como individuo anhelante:

El indicio del holocausto en el brillo de tus ojos

***

Del menú solicité un suicidio

¿por qué te mueres?

Yo vi a la oruga tejer su seda

y cedió execrable

Ay

tengo un color zurcido en los ojos

es el tiempo hilando para acrecentar mi astigmatismo

por eso tiemblas cuando te acaricia el viento

Ten en seguridad que soy el azul del fuego

la navaja hendida el el paroxismo de la palabra que me diste

***

Anecóica

La elocuencia que aprendí del sordo

óxido en el pétalo insomne

da hasta hoy

la naturaleza muerta en los oídos

Sonido es el oleaje

estruendo címbalo


inmisericorde

entona la evasión

La magia es falacia carente

- un arrullo feroz -

La fuerza aplica contener lo que no se escucha

El cortinaje es ma

lazo para suturar

a un embravecido en ceguera

- tenue susurro -

hilo trémulo en la cuerda

El ahogo del hierro fundido

yace inquisidor en fósiles

añejo espacio

un literal sueño dormido


***

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