sábado, 24 de octubre de 2009

Alexandra Botto


EL FUSIL QUE CARGAS DEBE PERTENECER

A UN SOLDADITO DE PLOMO


Él me dejaba dormir sobre su pecho

sin anunciar la fosa abierta de su noche

Tuvieron nuestras risas el mismo canto subversivo

y nuestros cuerpos el olor de los amantes satisfechos

Juntos lloramos antes de hundirnos el puñal

el uno al otro


Quién nombra llorar a la trasmigración del espíritu en viento?

Quién dice estoy aquí sin profanar su recuerdo pequeño de un dios?


Al que llama se le abre la puerta

Al que pregunta se le responde:

Antes que tú hubo otro

***


LA ÚLTIMA EN VOLVER

Llegaré como la mujer de Otro

como la hija que abandona el pueblo

con la brida de mil sueños en sus manos

Con mi lágrima resbalando entre montañas hasta el carnaval de hienas y luces:

Monterrey esplendorosa

Estaré ahí una vez cumplida la profecía de mi carne

después que el amor transite calle abajo en la memoria

y no quede rastro del enjambre de erecciones predichas en mi horóscopo

Muerto el dolor

ante la estatua de sal que dejé inscrita con mi nombre

acudiré al deseo intempestivo de otros labios

Será nadie la mancha de tu cuerpo en la cama

será nada el pensamiento itinerante de los recuerdos


***


SOL ALBINO


No puedo olvidar las viandas infames

tendidas en la cama

La opulencia de lujurias en desuso

los sudores al azar entre dos cuerpos

delfines cuyos ojos de San Juan

escurren aguardiente

Te nombro en la región esparcida de quejidos

en la vendimia de lenguas y caprichos

descubiertos y claros desde el alba

Tengo libaciones dulces

apetencias en círculo y secretas

colgadas del arrecife de mi noche

Aquí estoy

Desnuda y bienaventurada

con mi terco instinto

de amor triste


Qué haré, Raúl

Tal vez Nunca y Para Siempre sean lo mismo


***


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